CEIP "Ferroviario" - Fluidez lectora

11/03/2025

El Príncipe Ceniciento

Autor: Babette Cole
Obra: Miscellaneous Children´s Hardbacks: El Príncipe Ceniciento
Fondo musical:
Modelo de lectura

El príncipe Ceniciento, no parecía un príncipe, porque era bajito, pecoso, sucio y delgado. Tenía tres hermanos grandulones y peludos que siempre se burlaban de él.

Ellos estaban siempre en la Disco-Palacio, con unas princesas que eran sus novias, y el pobre príncipe Ceniciento, siempre en casa, limpia que te limpia lo que ellos ensuciaban.

-¡Si pudiera ser fuerte y peludo como mis hermanos…! - pensaba junto al fuego, cansado de trabajar.

El sábado por la noche, mientras lavaba unas medias, un hada sucia y desaliñada, cayó por la chimenea.

-Se cumplirán tus deseos ¡Zis, Zis, Bum, Bic, Bac Boché, esta lata vacía será un coche. ¡bum, bu, bu, bas, a la discoteca irás! ¡Vaya, esto no marcha!

¡Ojo de tritón salvaje, que tus harapos se conviertan en un traje! ¡Uy Caramba! ¡No me refería a un traje de baño! Cumpliré tu deseo más importante. ¡Serás fuerte y peludo!

-Y claro que era un Ceniciento grande y peludo.

- ¡Caramba, me había pasao, pero estoy segura que a medianoche, el hechizo, se romperá.

Poco se imaginaba el Príncipe ceniciento que era un mono grande y peludo por culpa de aquel error. ¡Él se veía tan guapo! Y fue corriendo a la discoteca. El auto era un poco pequeño, pero supo sacarle provecho. ¡Pero al llegar a aquella disco de príncipes, se dio cuenta que era tan grande… que no pasaba por la puerta!

Decidió volver a su casa en autobús. En la parada había una princesa muy elegante.

Por suerte, dieron las doce y el Príncipe Ceniciento volvió a ser como antes.

La princesa creyó que la había salvado ahuyentado a aquel mono peludo.

¡Espera! gritó ella. Pero el príncipe Ceniciento era tan tímido, que ya se había puesto a correr. Hasta perdió los pantalones.

Aquella Princesa resultó ser la rica y hermosa Princesa Lindapasta.

Dictó un mensaje para encontrar al dueño de los pantalones:

Príncipes de tierras, lejanas intentaron ponérselos, pero los pantalones se retorcían y nadie lo conseguía. Como era de esperar, los hermanos del Príncipe Ceniciento se peleaban por probárselos.

-¡Que se los pruebe él!

-Este mequetrefe no podrá ponérselos.

-Se burlaron sus hermanos…. ¡Pero lo consiguió! Y así la Princesa Lindapasta, le declaró todo su amor.

El Príncipe Ceniciento, se casó con la Princesa Lindapasta y fueron felices por siempre.

La Princesa habló con el hada, de los tres peludos… y ésta los convirtió en hadas domésticas. En adelante… les tocó hacer las tareas de la casa, para siempre.

Y Colorín colorado, este cuento, ha terminado.