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Lo que es y lo que podía ser

Obra: Libro

Autor: Nely García García Rodriguez

Tipo de texto: Narrativo


texto intermedio de la parte surrealista.

Al móvil de Alicia llegó un mensaje <>.

Alicia sintió curiosidad por saber más y decidió que no la seguiría por el móvil, sino que estaría presente.

Las aberraciones que existían en el año dos mil quince respecto a la violencia de género, y toda clase de imposiciones allí no existían y por esa razón cuando alguien presenciaba algún indicio, toda la sociedad se ponía en movimiento. Alejandro no quiso acompañarla ese día por estar confortablemente leyendo en el jardín. Se respetaban las decisiones de cada uno de una forma natural y alegre.

La tecnología del transporte público estaba muy avanzada. Algunos coches se movían por espacio aéreo y otros por tierra, pero la energía que consumían ambos era eléctrica, o algo similar que no generaba polución. Escogió el aéreo porque el pabellón de conferencias quedaba lejos. Pulsó una tecla de su móvil y a los dos minutos una especie de pájaro grande se posó delante de ella. Las puertas automáticas en el nacimiento de sus alas se abrieron. Alicia se introdujo en el interior; los asientos confortables estaban casi todos ocupados y una señal intermitente con resplandor amarillo le señaló un asiento libre. El artefacto se elevó por encima del transporte rodado, pero siguiendo el mismo trayecto de grandes avenidas. En tres minutos aterrizó delante de un pabellón impresionante por su originalidad y belleza, <>, —pensaba.

El interior era atractivo y confortable; la sala estaba en el primer piso pero los asientos que formaban semicírculo se elevaban hasta el quinto. En la parte de abajo y en un plató también semicircular tapizado el suelo de color azul, con sillas de estilo moderno alrededor de una mesa de madera noble se encontraba un micrófono, y el conjunto ofrecía un aspecto agradable.

Ella se instaló en el asiento que otra señal con luz intermitente <> le indicó: se encontraba a la altura del segundo piso y en frente del asiento había un micrófono para hacer preguntas, o sugerencias si lo deseaba. El recinto se llenó con rapidez y el conferenciante un hombre de mediana edad y con semblante risueño hizo su aparición.

El hombre después de presentarse comenzó.

—En estos casos es necesario recordar la historia: como sabéis en las sociedades antiguas la violencia estaba presente en toda forma y lugar, mayoritariamente. Los principales motivos que la provocaban eran: el sentirse inferior, o pobre, el deseo de dominar a los débiles para ocultar su cobardía, (donde las mujeres , o niños eran los más vulnerables) de posesión, o el consumo de alguna droga.

En nuestra sociedad nadie puede sentirse inferior porque todas las personas son valoradas por igual, independientemente de los trabajos que desarrollen, tampoco se pueden sentir pobres pues todos disfrutamos una situación de desahogo económico sin diferencias, y además, nosotros no consentimos ninguna clase de dominación, ni de posesión, pues todo pertenece al conjunto. Ese proceder nos ha permitido el prosperar en casi todos los campos digo <> porque existe uno en el que aunque hemos avanzado todavía no lo suficiente, <> pero estamos en ello y como siempre un equipo compuesto por los mejores se está ocupando, y por último: en nuestra sociedad las drogas perjudiciales están prohibidas. ¿Qué motivos le han incitado a las violencia? Lo averiguaremos pues como siempre un equipo especializado se pondrá manos a la obra para averiguarlo y ayudarle.

Todos aplaudieron.

El supuesto culpable estaba sentado en un lugar cercano al conferenciante, pero su persona estaba protegida por una pantalla especial y el público solo podía escuchar su voz pero no identificarlo.

Con ternura el conferenciante pregunto.

—Haber muchacho ¿qué motivos te llevaron a ser violento?

El culpable parecía no estar muy seguro porque tardó unos segundos en responder y finalmente —dijo.

—Bueno yo salía con una chica de la cual estaba enamorado, y ayer me dijo que deseaba romper. Dentro de mí surgieron unas ganas incontrolables de golpearla. No lo logré porque ella supo esquivar los golpes, y pienso que fue mejor.

El conferenciante con su amabilidad -le preguntó-

—¿Sabes lo que es el amor?

—Creo que sí —contesto el muchacho. Yo siempre la tenía en mí mente y ocupaba todos mis pensamientos era algo que no podía controlar.

El conferenciante —añadió.

—Es lo que me temía: ese enamoramiento era habitual en las sociedades del pasado es una obsesión que ronda la patología. ¡Tú no quieres a la muchacha! tenías deseo de poseerla y dominarla, cuando te rechazó la energía acumulada por el deseo emergió sin control. Si sintieras amor hacia ella la hubieses seguido queriendo después del rechazo. El amor es un sentimiento que surge y no pide nada a cambio por sentirlo, si lo que sientes fuera amor respetarías su decisión deseándole lo mejor y su felicidad también sería la tuya.

En la sala irrumpieron los aplausos y el conferenciarte —continuó.

—La armonía en la cual vivimos nos ha costado mucho esfuerzo el conseguirla, y no estamos dispuestos a retroceder. Este muchacho por razones que el equipo averiguará no se sentía bien en su piel (como se dice vulgarmente) y buscaba su bienestar de forma equivocada. Pienso que las personas con erudición en el tema logrará que el muchacho encuentre el camino adecuado, y se sienta satisfecho por vivir. Pueden hacer sugerencias -dijo-

Una persona —afirmó.

—Creo que está en buenas manos.