Género periodístico: El reportaje
Los feroces invasores del Ebro
Obra: Diario El Mundo | Autor: Ana Gil | Tipo de texto: Expositivo | Etapa: Primaria | Lecturas: 1621
Compartido por: @sabad el 2012-02-28
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Llegaron de China, Ucrania, Alemania... Como el mejillón cebra, se reprodujeron y ahora luchan a muerte por quedarse con el hábitat y la comida. Es la nueva batalla en el río.

Han venido para quedarse. Se reproducen como las ratas. Devoran todo lo que encuentran. Ocupan las guaridas ajenas y, llegado el momento, no dudan en aniquilar al vecino nativo. Los nuevos invasores están acabando con los peces autóctonos. Proceden de Ucrania, China, Estados Unidos, Alemania... Y luchan a muerte en el Ebro. El río más largo (928 kilómetros) y caudaloso de la Península también se ha convertido en el cauce más exótico de España. Los mejillones cebra sólo fueron el principio de una gran invasión.

La primera víctima de este agresivo desembarco es el samaruc, inquilino propio de los cauces mediterráneos. «Ha desaparecido del río debido a la introducción de la gambusia, aunque como en todos los demás casos no es ésta la única causa de su extinción», explica Nati Franch, 30 años y bióloga del Parque Natural del Delta del Ebro. Franch y sus seis compañeros vigilan que los peces de la cuenca no se pierdan. De las 32 especies de peces conocidas en Aragón, 16 son exóticas. Sin embargo, aunque los foráneos no tienen peso económico ni valor culinario, los pescadores ansían atrapar uno para luego estampar el heroico acto en un marco de su cuarto de estar.

Si en los años 30 y 40 las especies exóticas -el blackbass o el lucio- fueron bien recibidas en el Ebro por los amantes de la pesca deportiva, hoy su proliferación está llevando a la muerte a cientos de peces propios del lugar. Los depredadores suelen llegar al río por mediación de algún pescador caprichoso o un aficionado aburrido de los peces exóticos de su acuario. La osadía, de ser detectada, le costaría a su promotor entre 6.000 y 120.000 euros de multa. Y si se demuestra un efecto perjudicial para el entorno, iría a la cárcel.

En la nómina cada vez más abultada de invasores (la cuenca del Ebro cuenta con algo más del 47% de especies introducidas), el misgurno, el lucio y el alburno acaparan las principales amenazas.Para combatirlos, la comunidad de Aragón ha decidido invertir 125.000 euros.

El problema no sólo se resuelve con dinero. «Con la tecnología de que disponemos hoy día, resulta prácticamente imposible erradicar especies dañinas de un ecosistema», asegura Irta Nuno Caiola, investigador de ecosistemas acuáticos. «Lo único que podemos hacer es intentar controlar las poblaciones para que su impacto en el medio acuático sea mínimo».

Los precedentes avalan sus palabras. Más de medio millón de euros lleva invertido el departamento de Medio Ambiente aragonés en la lucha contra el invasor estrella del Ebro: el mejillón cebra.Lo han probado todo y no hay manera. Su última esperanza la han depositado ahora en la que muchos consideran ya como la mejor cazadora de mejillón cebra de España, Concha Durán Lalaguna.Aunque no lo vea desde la orilla, sabe que el incómodo inquilino está al acecho: obstruyendo las turbinas y compuertas de una presa, en las tuberías de los regadíos, en las conducciones que alimentan de agua a las casas... En caso de riesgo, Concha, responsable del Servicio de Control Ecológico de la Confederación Hidrográfica del Ebro, identifica el problema ayudado de un salabre, una especie de cazamariposas para peces, con el que rastrea el interior del río en busca del mejillón invasor. Más de medio centenar de usuarios confían en su experiencia.

La supervivencia de la madrilla, el fartet y el pez fraile es otra de las preocupaciones que traen de cabeza a los biólogos.Fue en febrero de 2005, tras una inspección, cuando identificaron un nuevo pez exótico: el pez momia. Esta especie norteamericana sólo se había descubierto en el sudeste de la Península. El fartet tiembla desde su llegada al cauce del momia. Es el principal afectado. Pese a que los biólogos del parque lo han intentado todo, la población del depredador sigue avanzando. De hecho, desde 2006 se ha descubierto la especie en dos nuevas zonas del Ebro.

Manuel Alcántara, jefe del Servicio de Biodiversidad del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón, tiene su propia lista de exóticas. El mejillón cebra la encabeza. Le siguen el siluro, carnívoro de hasta cinco metros de largo; el arburno, que se expande sin control, y el blackbass, depredador que no desprecia nada que se mueva alrededor. Aunque aterrizó originalmente en el embalse de Ribarroja en 1974, el siluro recorre ahora el ancho y largo del Ebro. El blackbass, norteamericano, llegó al Ebro en 1955. Depreda todo tipo de peces.

La lucioperca la tiene Alcántara subrayada y entre comillas.Es la exótica más joven. Apareció en el río en los años 90. En cambio, el lucio, de la década de los 50, se queda un poco atrás en la lista. Por su metro de longitud, 25 kilos de peso y su gran boca con dientes fuertes espanta al resto. Aunque al exótico misgurno no se le ha visto navegar por Aragón, compite con 15 peces foráneos que pueden frenarle. Y es que todos buscan reinar en agua ajena.



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