< La llamada de Cthulhu (fragmento) >

Leído por E.S.B. de 6A el 2022-03-04

Texto

Obra: La llamada de Cthulhu
Autor: H.P. Lovecraft

Música

Obra: Efectos de sonido
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No hay en el mundo fortuna mayor, creo, que la incapacidad de la mente humana para relacionar entre s todo lo que hay en ella. Vivimos en una isla de plcida ignorancia, rodeados por los negros mares de lo infinito, y no es nuestro destino emprender largos viajes. Las ciencias, que siguen sus caminos propios, no han causado mucho dao hasta ahora; pero algn da la unin de esos disociados conocimientos nos abrir a la realidad, y a la endeble posicin que en ella ocupamos, perspectivas tan terribles que enloqueceremos ante la revelacin, o huiremos de esa funesta luz, refugindonos en la seguridad y la paz de una nueva edad de las tinieblas. Algunos tesofos han sospechado la majestuosa grandeza del ciclo csmico del que nuestro mundo y nuestra raza no son ms que fugaces incidentes. Han sealado extraas supervivencias en trminos que nos helaran la sangre si no estuviesen disfrazados por un blando optimismo. Pero no son ellos los que me han dado la fugaz visn de esos dones prohibidos, que me estremecen cuando pienso en ellos, y me enloquecen cuando sueo con ellos. Esa visin, como toda temible visin de la verdad, surgi de una unin casual de elementos diversos; en este caso, el artculo de un viejo peridico y las notas de un profesor ya fallecido. Espero que ningn otro logre llevar a cabo esta unin; yo, por cierto, si vivo, no aadir voluntariamente un slo eslabn a tan espantosa cadena. Creo, por otra parte, que el profesor haba decidido, tambin, no revelar lo que saba, y que si no hubiese muerto repentinamente, hubiera destruido sus notas.

Tuve por primera vez conocimiento de este asunto en el invierno de 1926-1927, a la muerte de mi to abuelo, George Gammel Angell, profesor honorario de lenguas semticas de la Universidad de Brown, Povidence, Rhode Island. El profesor Angell era una autoridad vastamente conocida en materia de antiguas inscripciones y a l haban recurrido con frecuencia los conservadores de los ms importantes museos. Muchos deben por lo tanto recordar su desaparicin, acaecida a la edad de noventa y dos aos. Las oscuras razones de su muerte aumentaron an ms el inters local. El profesor haba muerto mientras volva del barco de Newport, y, segn afirman los testigos, luego de recibir el empelln de un marinero negro. ste haba surgido de uno de los curiosos y sombros pasajes situados en la falda abrupta de la colina que une los muelles a la casa del muerto, en la Calle Williams. Los mdicos, incapaces de descubrir algn desorden orgnico, concluyeron, luego de un perplejo cambio de opiniones, que la muerte deba atribuirse a una oscura lesin del corazn, determinada por el rpido ascenso de una cuesta excesivamente empinada para un hombre de tantos aos. En ese entonces no vi ningn motivo para disentir de ese diagnstico, pero hoy tengo mis dudas y algo ms que dudas.

Como heredero y ejecutor de mi to abuelo, viudo y sin hijos, era de esperar que yo examinara sus papeles con cierta atencin. Traslad con ese propsito todos sus archivos y cajas a mi casa de Boston. El material ordenado por m ser publicado en su mayor parte por la Sociedad Norteamericana de Arqueologa; pero haba una caja que me pareci sumamente enigmtica, y sent siempre repugnancia a mostrrsela a otros. Estaba cerrada, y no encontr la llave hasta que se me ocurri examinar el llavero que el profesor llevaba siempre consigo. Logr abrirla entonces, pero me encontr con otro obstculo mayor y an ms impenetrable. Qu significado podan tener ese curioso bajorrelieve de arcilla, y esas notas, fragmentos y recortes de viejos peridicos? Se haba convertido mi to, en sus ltimos aos, en un devoto de las ms superficiales imposturas? Resolv buscar al excntrico escultor que haba alterado la paz mental del anciano.

El bajorrelieve era un rectngulo tosco de dos centmetros de espesor y de unos treinta o cuarenta centmetros cuadrados de superficie; indudablemente de origen moderno. Los dibujos, sin embargo, no eran nada modernos, ni por su atmsfera ni por su sugestin; pues aunque las rarezas del cubismo y el futurismo sean numerosas y extravagantes, no suelen reproducir esa crptica regularidad de la escritura prehistrica. Y la mayor parte de los dibujos pareca ser ciertamente alguna especie de escritura. A pesar de mi familiaridad con los papeles y colecciones de mi to, no logr identificarla, ni sospechar siquiera alguna remota relacin.

Sobre esos supuestos jeroglficos haba una figura de carcter evidentemente representativo, aunque la ejecucin impresionista impeda comprender su naturaleza. Pareca una especie de monstruo, o el smbolo de un monstruo, o una forma que slo una fantasa enfermiza hubiese podido concebir. Si digo que mi imaginacin, algo extravagante, se represent a la vez un pulpo, un dragn y la caricatura de un ser humano, no traicionar el espritu del dibujo. Sobre un cuerpo escamoso y grotesco, provisto de alas rudimentarias, se alzaba una cabeza pulposa y coronada de tentculos; pero era el contorno general lo que la haca ms particularmente horrible. Detrs de la figura se embozaba una arquitectura ciclpea.

Las notas que acompaaban a este curioso objeto, adems de unos recortes de peridicos, haban sido escritas por el profesor mismo y no tenan pretensiones literarias. El documento en apariencia ms importante estaba encabezado por las palabras EL CULTO DE CTHULHU