< Pippi Calzaslargas (fragmento) >

Leído por R.H.G. de 6A el 2022-11-09

Texto

Obra: Pippi Lngstrump
Autor: Astrid Lindgren

Música

Obra: Hey, Pippi Langstrump
Autor:
Intérprete:

En los confines de una pequea ciudad sueca haba un viejo jardn abandonado. En el jardn haba una vieja casa, y all viva Pippi Calzaslargas. Tena nueve aos y viva completamente sola. No tena padre ni madre, lo cual era una ventaja, pues as nadie la mandaba a la cama precisamente cuando ms estaba divirtindose, ni la obligaba a tomar aceite de hgado de bacalao cuando le apetecan caramelos de menta.

Hubo un tiempo en que Pippi tena un padre al que quera mucho. Naturalmente, tambin haba tenido una madre, pero de esto haca tanto tiempo que ya no se acordaba.

La madre muri cuando Pippi era an una niita que se pasaba el da acostada en la cuna y lloraba de tal modo que nadie poda acercarse a ella. Pippi crea que su madre viva ahora all arriba en el cielo, y que miraba hacia abajo por un agujero para ver a su hija. Pippi sola saludar con la mano a su madre y decirle:

No te preocupes por m, que yo s cuidarme slita.

Pippi no haba olvidado a su padre. Este haba sido capitn de barco y haba recorrido todos los mares. Pippi haba navegado con su padre hasta el da en que l se cay al agua durante una tempestad y desapareci. Pero Pippi estaba completamente segura de que un da volvera, pues no poda creer que se hubiera ahogado. Estaba convencida de que haba empezado a nadar y que haba conseguido llegar a una isla llena de canbales, que estos le haban nombrado rey y que se pasaba el da con una corona de oro en la cabeza.

Mi madre es un ngel y mi padre el rey de los canbales. Pocos nios tienen padres as sola decir Pippi con orgullo. Y cuando mi padre pueda construirse un barco, vendr por m, y entonces yo ser la princesa de los canbales. Qu bien voy a pasarlo!

Haca muchos aos que su padre haba comprado la vieja casa del jardn, con la intencin de vivir en ella con Pippi cuando fuera viejo y ya no pudiese navegar. Pero tuvo la desgracia de caerse al mar. Y entonces Pippi, que esperaba su regreso, se fue sin prdida de tiempo a Villa Mangaporhombro, nombre de la casita de campo que, por cierto, estaba arreglada y limpia como si la esperase.

Una hermosa tarde de verano, Pippi se despidi de todos los marineros del barco de su padre. Los marineros adoraban a Pippi, y Pippi quera mucho a los marineros.

Adis, amigos! dijo Pippi mientras los iba besando en la frente por riguroso turno. No os preocupis por m, que yo s cuidarme slita.

Recogi dos cosas del barco: un monito llamado Seor Nelson, que le haba regalado su padre, y una maleta llena de monedas de oro. Los marineros permanecieron de pie junto a la borda, mirando a Pippi hasta que la perdieron de vista. La nia sigui andando sin mirar atrs ni una sola vez, con el Seor Nelson sentado en el hombro y la maleta en la mano.

Qu nia tan extraordinaria! dijo uno de los marineros, enjugndose una lgrima, cuando Pippi desapareci de su vista.

El marinero tena razn: Pippi era una nia extraordinaria. Y lo ms extraordinario de ella era su fuerza. Era tan fuerte que no haba en el mundo ningn polica que fuera tan fuerte como ella. Si quera, poda levantar un caballo. Y quera levantarlo.

Pippi se compr un caballo para ella sola con una de sus monedas de oro, el mismo da de su llegada a Villa Mangaporhombro. Siempre haba soado con tener un caballo de su propiedad, y ya lo tena. Viva en el porche, pero cuando a Pippi se le antojaba tomar el t all, lo levantaba en vilo y lo sacaba al jardn.

Junto a la casa de Pippi haba otro jardn y otra casa. All vivan un padre, una madre y dos hijos muy guapos, un nio y una nia. El nio se llamaba Tommy y la nia Annika. Adems de guapos, eran buenos, educados y obedientes.

Tommy no se morda nunca las uas y siempre haca lo que su madre le ordenaba. Annika no se enfadaba cuando no poda salirse con la suya, y llevaba siempre vestidos de algodn muy bien planchados que trataba de no ensuciar.

Tommy y Annika lo pasaban muy bien jugando juntos en el jardn, pero ms de una vez haban deseado tener un compaero de juegos, y en la poca en que Pippi navegaba con su padre, se asomaban a veces a la valla del jardn y se decan el uno al otro:

Lstima que nadie se mude a esta casa! Ojal vivieran unos padres que tuviesen nios!

Aquella hermosa tarde de verano en que Pippi cruz por primera vez el umbral de Villa Mangaporhombro, Tommy y Annika no estaban en casa. Se haban ido a pasar una semana con su abuela. Por eso no se enteraron de que alguien se haba instalado en la casa vecina, y el da despus de su regreso, se pararon en la puerta del jardn, mirando a la calle, sin saber todava que tenan muy cerca una compaera de juegos.

Precisamente en el momento en que se preguntaban qu podran hacer, y si les sucedera algo interesante aquel da o, por el contrario, sera uno de esos das aburridos en que uno no sabe qu hacer, precisamente en ese instante, se abri la puerta de Villa Mangaporhombro y apareci una nia, la ms extraa que Annika y Tommy haban visto en la vida. Era Pippi Calzaslargas, que se dispona a dar su paseo matinal.