< Manolito gafotas (fragmento) >

Leído por A.d.R.M. de 6C el 2021-10-25

Texto

Obra: Manolito Gafotas
Autor: Elvira Lindo

Música

Obra: Campanera
Autor: Genaro Monreal
Intérprete: Joselito

Me llamo Manolito Garca Moreno, pero si t entras a mi barrio y le preguntas al primer to que pase:

Oiga, por favor, Manolito Garca Moreno?

El to, una de dos, o se encoge de hombros o te suelta:

Oiga, y a m qu me cuenta.

Porque por Manolito Garca Moreno no me conoce ni el Orejones Lpez, que es mi mejor amigo, aunque algunas veces sea un cochino y un traidor y otras, un cochino traidor, as, todo junto y con todas sus letras, pero es mi mejor amigo y mola un pegote.

En Carabanchel, que es mi barrio, por si no te lo haba dicho, todo el mundo me conoce por Manolito Gafotas. Todo el mundo que me conoce, claro. Los que no me conocen no saben ni que llevo gafas desde que tena cinco aos. Ahora, que ellos se lo pierden.

Me pusieron Manolito por el camin de mi padre y al camin le pusieron Manolito por mi padre, que se llama Manolo. A mi padre le pusieron Manolo por su padre, y as hasta el principio de los tiempos. O sea, que por si no lo sabe Steven Spielberg, el primer dinosaurio Velociraptor se llamaba Manolo, y as hasta nuestros das. Hasta el ltimo Manolito Garca, que soy yo, el ltimo mono. As es como me llama mi madre en algunos momentos cruciales, y no me llama as porque sea una investigadora de los orgenes de la humanidad. Me llama as cuando est a punto de soltarme una galleta o colleja. A m me fastidia que me llame el ltimo mono, y a ella le fastidia que en el barrio me llamen el Gafotas. Est visto que nos fastidian cosas distintas aunque seamos de la misma familia.

A m me gusta que me llamen Gafotas. En mi colegio, que es el Diego Velzquez, todo el mundo que es un poco importante tiene un mote. Antes de tener un mote yo lloraba bastante. Cuando un chulito se meta conmigo en el recreo siempre acababa insultndome y llamndome cuatro-ojos o gafotas. Desde que soy Manolito Gafotas insultarme es una prdida de tiempo. Bueno, tambin me pueden llamar Cabezn, pero eso de momento no se les ha ocurrido y desde luego yo no pienso dar pistas. Lo mismo le pasaba a mi amigo el Orejones Lpez; desde que tiene su mote ahora ya nadie se mete con sus orejas.

Hubo un da que discutimos a patadas cuando volvamos del colegio porque l deca que prefera sus orejas a mis gafas de culo de vaso y yo le deca que prefera mis gafas a sus orejas de culo de mono.

Eso de culo de mono no le gust nada, pero es verdad. Cuando hace fro las orejas se le ponen del mismo color que el culo de los monos del zoo; eso est demostrado ante notario. La madre del Orejones le ha dicho que no se preocupe porque de mayor las orejas se encogen; y si no se encogen, te las corta un cirujano y santas pascuas.

La madre del Orejones mola un pegote porque est divorciada, y como se siente culpable nunca le levanta la mano al Orejones para que no se le haga ms grande el trauma que le est curando la seorita Esperanza, que es la psicloga de mi colegio. Mi madre tampoco quiere que me coja traumas pero, como no est divorciada, me da de vez en cuando una colleja, que es su especialidad.

La colleja es una torta que te da una madre, o en su defecto cualquiera, en esa parte del cuerpo humano que se llama nuca. No es porque sea mi madre, pero la verdad es que es una experta como hay pocas. A mi abuelo no le gusta que mi madre me d collejas y siempre le dice: Si le vas a pegar dale un poco ms abajo, mujer, no le des en la cabeza, que est estudiando.

Mi abuelo mola, mola mucho, mola un pegote. Hace tres aos se vino del pueblo y mi madre cerr la terraza con aluminio visto y puso un sof cama para que durmiramos mi abuelo y yo. Todas las noches le saco la cama. Es un rollo mortal sacarle la cama, pero me aguanto muy contento porque luego siempre me da veinticinco pesetas en una moneda para mi cerdo -no es un cerdo de verdad, es una hucha- y me estoy haciendo inmensamente rico.

Hay veces que me llama el prncipe heredero porque dice que todo lo que tiene ahorrado de su pensin ser para m. A mi madre no le gusta que hablemos de la muerte, pero mi abuelo dice que en los cinco aos de vida que le quedan piensa hablar de lo que le d la gana.

Mi abuelo siempre dice que quiere morirse antes del ao 2000; dice que no tiene ganas de ver lo que pasar en el prximo siglo, que para siglos ya ha tenido bastante con ste. Est empeado en morirse en 1999 y de la prstata, porque ya que lleva un montn de tiempo aguantando el rollo de la prstata, tendra poca gracia morirse de otra cosa.

Yo le he dicho que prefiero heredar todo lo de su pensin sin que l se muera, porque dormir con mi abuelo Nicols mola mucho, mola un pegote. Nos dormimos todas las noches con la radio puesta y si mi madre prueba a quitamos la radio nos despertamos.

Nosotros somos as. Si mi abuelo se muriera yo tendra que compartir la terraza de aluminio visto con el Imbcil, y eso me cortara bastante el rollo.

El Imbcil es mi hermanito pequeo, el nico que tengo. A mi madre no le gusta que le llame el Imbcil; no hay ningn mote que a ella le haga gracia.

Que conste que yo se lo empec a llamar sin darme cuenta. No fue de esas veces que te pones a pensar con los puos sujetando la cabeza porque te va a estallar.

Me sali el primer da que naci. Me llev mi abuelo al hospital; yo tena cinco aos; me acuerdo porque acababa de estrenar mis primeras gafas y mi vecina la Luisa siempre deca: Pobrecillo, con cinco aos.

Bueno, pues me acerqu a la cuna y le fui a abrir un ojo con la mano porque el Orejones me haba dicho que si mi hermanito tena los ojos rojos es que estaba posedo por el diablo. Yo fui a hacerlo con mi mejor intencin y el to se puso a llorar con ese llanto tan falso que tiene. Entonces todos se me echaron encima como si el posedo fuera yo y pens por primera vez: Qu imbcil!, y es de esas cosas que ya no se te quitan de la cabeza.