< Caperucita en Manhattan (fragmento) >

Leído por A.F.G. de 5B el 2023-12-20

Texto

Obra: Caperucita en Manhattan
Autor: Carmen Martn Gaite

Música

Obra: Lights are on
Autor: Edith Whiskers
Intérprete: Edith Whiskers

Antes del plano de Manhattan y de los libros de cuentos, el primer regalo que Sara haba recibido del rey-librero de Morningside cuando tena slo dos aos fue un rompecabezas enorme. Sus cubos llevaban en cada cara una letra mayscula diferente, con el dibujo en colores de una flor, fruta o animal cuyo nombre empezara por aquella letra.

Gracias a este rompecabezas, Sara se familiariz con las vocales y las consonantes, y les tom cario, incluso antes de entender para qu servan. Pona en fila los cubos, les daba la vuelta y combinaba a su capricho las letras que iba distinguiendo unas de otras por aquellos perfiles tan divertidos y peculiares. La E pareca un peine, la S una serpiente, la O un huevo, la X una cruz ladeada, la H una escalera para enanos, la T una antena de televisin, la F una bandera rota. Su padre le haba dado un cuaderno grande, con tapas duras como de libro, que le haba sobrado de llevar las cuentas de la fontanera. Era de papel cuadriculado, con rayas rojas a la izquierda, y en l empez a pintar Sara unos garabatos que imitaban las letras y otros que imitaban muebles, cacharros de cocina, nubes o tejados. No vea diferencia entre dibujar y escribir.

Y ms tarde, cuando ya lea y escriba de corrido, sigui pensando lo mismo; o sea que no encontraba razones para diferenciar una cosa de otra. Por eso le gustaban mucho los anuncios luminosos que alternaban imgenes con letreros, marilines monroes apagndose y la marca de un dentfrico encendindose, en el mismo alero del edificio altsimo, alumbrando la noche en un parpadeo que pasaba del oro al verde, casi a la vez. Porque las letras y los dibujos eran hermanos de padre y madre: el padre el lpiz afilado y la madre la imaginacin.

Las primeras palabras que escribi Sara en aquel cuaderno de tapas duras que le haba regalado su padre fueron: ro, luna y libertad, adems de otras ms raras que le salan por casualidad, a modo de trabalenguas, mezclando vocales y consonantes a la buena de Dios. Estas palabras que nacan sin quererlo ella misma, como flores silvestres que no hay que regar, eran las que ms le gustaban, las que le daban ms felicidad porque slo las entenda ella. Las repeta muchas veces, entre dientes para ver cmo sonaban y las llamaba "farfanas"... casi siempre le hacan rer.

Pero, de qu te res? Por qu mueves los labios? -le preguntaba su madre mirndola con inquietud.

Por nada, hablo bajito.

Pero con quin?

Conmigo, es un juego. Invento farfanas, las digo y me ro, porque suenan muy gracioso.

Que inventas qu?

Farfanas.

Y eso qu quiere decir?

Nada. Casi nunca quieren decir nada. Pero algunas veces s.

Dios mo, esta nia est loca!

Sara frunca el ceo.

Pues otra vez no te cuento nada Ya est!