Los microbios
Obra: Biblioteca juvenil de cuerpo humano. Ed. Multilibro | Autor: (Anónimo) | Tipo de texto: Expositivo | Etapa: Primaria | Lecturas: 2141
Compartido por: @sabad el 2011-06-10
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Dentro del mundo visible existe otro invisible, formado por pequeños seres vivos, los microbios. Unos microbios son perjudiciales, tienen vida parásita y producen enfermedades contagiosas. Otros, por el contrario, son útiles y beneficiosos porque elaboran sustancias, como los antibióticos, para luchar contra las enfermedades contagiosas; otros, como las levaduras, producen fermentaciones imprescindibles en la elaboración de alimentos como el pan y ciertos productos lácteos.

La presencia de microbios perjudiciales, en el interior de nuestro cuerpo provoca lo que conocemos con el nombre de infección. Se produce una invasión del organismo por esos microbios, y se puede originar un contagio, es decir, el paso de una enfermedad de un organismo enfermo a otro sano. El contagio será directo cuando los microbios vayan directamente de una persona a otra a través de la tos, de un estornudo, de un beso, etcétera (de esta forma se propaga la gripe, o el sarampión). El contagio será indirecto cuando intervenga algún agente externo como el agua, los alimentos, los vestidos, etc., en la transmisión del microbio.

Uno de los procedimientos utilizados para ayudar al organismo en su lucha contra los microbios es la vacunación. Consiste en introducir en el organismo los microbios patógenos, es decir, los que producen las enfermedades, pero debilitados o muertos. Así se origina la enfermedad pero muy atenuada; el cuerpo reacciona y su sangre se carga de anticuerpos (llamados también antitoxinas) contra esa enfermedad, quedando inmunizado. La vacunación es, por lo tanto, una defensa activa y preventiva que se aplica a individuos sanos, para evitar enfermedades como la viruela, el tifus, etc.

Fue descubierta en el año 1796 durante una de las épocas más cruentas de la viruela. El médico inglés Edward Jenner observó que las mujeres encargadas de ordeñar la leche de las vacas enfermas de viruela no contraían la enfermedad. Así pues Jenner decidió inocular a un niño llamado James Phipps la leche que había ordeñado una de estas granjeras. El pequeño padeció durante las 48 horas siguientes los síntomas de la viruela vacuna, pero cuando le inyectaron virus de viruela humana éste no mostró ningún síntoma ni padeció la enfermedad.



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