Sinopsis, introducción y fragmento, de mi novela sin publicar "Avatares de la vida"
Obra: Libro | Autor: Nely García García Rodriguez | Tipo de texto: Narrativo | Etapa: Secundaria | Lecturas: 1155
Compartido por: Nely García el 2018-01-09
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Añadido por Nely García el 2018-01-09

 

    Elisa y Antonio comienzan el camino de su vida por separado con historias banales y diferentes: en ellas experimentan acontecimientos de la existencia que incluyen los avatares conocidos como amores, fracasos, dificultades…., Que los dos compaginan en sus vivencias cotidianas con inquietudes existenciales, y ansias de conocimiento.

    En el ocaso de sus vidas se encuentran y viven una experiencia amorosa racional, al mismo tiempo que comparten sus anhelos transcendentes sin fanatismo y con naturalidad.

    Cuando están cerca del final de sus caminos serenos y confiados, la separación se impone por el deterioro vital. Un grupo de personas en el último trayecto de sus existencias enriquecen el relato y van plasmando los diferentes eventos sociales o políticos, desde los años ochenta hasta la irrupción de los nuevos partidos emergentes, que coinciden con la muerte de Antonio.

     Elisa que sobrevive un tiempo más, analiza sus vivencias pasadas llegando a la conclusión, de que continúa siendo igual de ignorante y sin embargo no es la misma. Se da cuenta al observar a sus semejantes de que las personas independientemente de los entresijos o dificultades, experimentadas durante el trayecto, en los últimos pasos de sus existencias todas son igual de importantes.

    Recluida en una residencia de ancianos y posiblemente por practicar el vacío de la mente de una forma habitual experimenta percepciones irracionales, al mismo tiempo que emergen con fuerza periodos de la infancia. Esos sueños o vivencias, místicas provocan las bromas de la mayoría de los compañeros, y la curiosidad de algunos. Ella está satisfecha porque en sus visiones se entrelazan realidades racionales y transcendentes, sin que por ello se altere su comportamiento ni produzca creencias absolutas en ella sino, que le permiten seguir reflexionando sobre la identidad de los seres identificados por el "yo" misterioso y siendo consciente de la ignorancia existencial en la cual nos movemos.

    Esos acontecimientos estimulan la curiosidad por las posibilidades metafísicas, y la alejan de esa convivencia triste en la antesala de la muerte, al mismo tiempo que distraen a los compañeros ancianos.

    El relato plasma entre otras cosas unas pinceladas sobre la homosexualidad, las vivencias en el último trayecto de la vida y fomenta la reflexión sobre ese periodo, que inexorablemente tendremos que afrontar si nuestra energía vital nos permite el acumular años teniendo en cuenta que se ha escrito muy poco sobre ello.

                      Avatares de la vida

                               Introducción y pequeño texto extraído.

    Mientras camino por la vereda del río en mi ciudad pienso en mis actividades recientes. Hace unos meses que me falta la energía necesaria para escribir, y estoy sumida en una rutina un tanto aburrida entrelazada con reflexiones existenciales. Mientras observo el paisaje con el cántico de los pájaros, el murmullo del agua, la esbelta silueta de los chopos, con un sol que ilumina lánguido en el final de la tarde e invita a la ensoñación, ignorando la presencia de algún paseante con los auriculares puestos o concentrado en su propio caminar, mi mente ha recordado a los personajes de esta novela escrita hace más de un año y que reposaba entre mis documentos. En ella por medio de un narrador que tiene mucha similitud conmigo misma, plasmo las vivencias de dos personas desde su adolescencia, hasta la última etapa de sus vidas, inspirándome en experiencias de mi entorno y añadiendo mis propias fantasías.

    Los protagonistas <en especial Elisa> tienen inquietudes místicas o transcendentes, y se entremezclan tímidamente entre los relatos puramente racionales.

    El mundo avanza a un ritmo vertiginoso en el dos mil diecisiete y mi pensamiento también. Cuando plasmo las percepciones tengo la esperanza de que otros las lean y analicen el contenido: pienso que la mayoría de escritores esperan lo mismo y si no lo consiguen, piensan que quizás generaciones futuras lo hagan. Confieso que esa perspectiva me ha ayudado algunas veces, pero hace algunos días que empiezo a cuestionar la racionalidad del tiempo. Todo lo que hago, pienso o percibo ¿es real?, ¿puede suceder que cuando mi consciencia se agote por la muerte del cuerpo, todo lo vivido o pensado, incluido el entorno con las personas, los trabajos literarios o de otra índole, también mueran? Esa posibilidad anula toda esperanza de que futuras generaciones lean las obras porque esas supuestas sociedades solo estaban en mis pensamientos mientras experimentaba el sueño vital.

    Esas reflexiones me conducen a admitir las afirmaciones de muchos filósofos cuando comentan que solo existe el aquí y el ahora: si en este presente mis obras tiene dificultades para ser leídas, el valor de la escritura se reduce a los momentos placenteros mientras las creo. ¿Si fuera así valdría la pena plasmarlas en folios o con solo pensarlas bastaría?

    La otra noche tuve un sueño donde actualidad y episodios transcendentes se mezclaban y eran tan reales como el estar escribiendo esto. Cada vez tengo más dudas sobre la veracidad de la existencia y se acentúa mi convicción, de que todo significado escapa a nuestra pobre comprensión racional.

    Sin embargo, también pienso que cada cosa posee su propio ritmo y debe de plasmarse desde el momento percibido sin preguntarnos otra cosa, pues para llegar a percepciones más avanzadas las referencias del pasado son necesarias.

        Jostein Gaarder en una de sus obras señala que podemos ser los personajes de una novela, que se mueven en el mundo que nos rodea con todos sus misterios "incluido el universo", que una mente superior está escribiendo. Esto me lleva a reflexionar sobre el tema y pienso que en esa supuesta realidad, cada personaje es el protagonista de su vida y ella dura el tiempo que el autor considere conveniente. El mundo se puede acabar cuando los personajes desaparezcan o el escritor puede plasmar en la última página un final relativo. Dentro de nuestra ignorancia todas las posibilidades tienen cabida.

    En esta novela he querido plasmar las vidas de dos personajes que se balancean en la atmósfera de esa supuesta realidad llamada existencia, donde el amor en todas sus formas está presente: acentuando las vivencias en sus últimos movimientos del trayecto vita

    El relato es una historia con vivencias supuestamente racionales, donde lo transcendente se hace visible con las percepciones de Elisa en su recorrido final. y empieza así.

 

   Primer fragmento.

    El paisaje pasaba fugaz por la velocidad del autocar, y él lo miraba de forma ausente, como algo que se escapa inexorable igual que la vida misma

—pensaba— Antonio, que estaba sentado junto a la ventana. Tenía la expresión distraída sin que nada le interesara. A su lado una mujer le dirigió alguna mirada quizás para entablar conversación pero al verle tan concentrado en sus pensamientos -pensó- sacaré la revista para leer y así lo hizo. Los demás pasajeros estaban callados unos leían, otros escuchaban música con los auriculares puestos y alguno tenía los ojos cerrados. Antonio recordaba cuando su hermano le dijo.

    —Tu novela es muy buena, déjamela y la llevo a Madrid para enseñarla a alguna editorial.

    El se la dio sin demasiadas esperanzas.

    La escritura era parte de su vida en ese momento. Vivía en un pueblo y compaginaba la siembra de hortalizas para su consumo y la pesca, con la pasión de escribir novelas. Creía en lo que hacía sin demasiadas esperanzas de ser reconocido. Esa inquietud amortiguaba el fracaso de su matrimonio: se aferraba a creer que algo hacía bien, y una posibilidad remota pudiera existir para que surgiera el reconocimiento y se sintiera realizado. Esos pensamientos le servían como terapia

    Habían pasado dos meses y ayer le llamó para decirle que alguien estaba interesado en su obra y quería tener una conversación con él, ¿Cuántas veces había soñado con ese momento? Eran muchas y sin embargo, cuando estaba a punto de hacerse realidad le oprimía un sentimiento extraño. Sentía una mezcla de alegría, inquietud y dudas. Tenía la impresión de estar caminando hacia un terreno desconocido.

 

 


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